La formación en IA, clave para un futuro que ya está aquí

En el siguiente artículo, Marta Muñiz Ferrer - CEO de nuestro socio Schiller International University - nos habla de la importancia de la formación en el campo de la Inteligencia Artificial

La Inteligencia Artificial (IA) es una tecnología que simula la inteligencia humana. El Parlamento Europeo la define como “la habilidad de una máquina para presentar las mismas capacidades que los seres humanos ya sea el razonamiento, el aprendizaje, la creatividad o la capacidad de planear”.

Desde mediados del siglo XX, convivimos con tecnologías dotadas de inteligencia artificial, que, en sus inicios, era rudimentaria. Pero los avances conseguidos en los últimos años por la digitalización y la inteligencia artificial son de tal calado que están teniendo un gran impacto en nuestra sociedad, nuestra economía y hasta en el propio concepto del trabajo.

La formación, imprescindible para no perder la ola de la IA

Las estimaciones de la OCDE sitúan en 14% el número de empleos de los países miembros como susceptibles de ser automatizados, mientras que un 30% de los puestos de trabajo actuales podrían afrontar cambios sustanciales.

El reto que presenta esta transformación para el mercado laboral es inmenso. La desaparición de ciertos empleos y el incremento de productividad en ciertas industrias se dan por hecho, como también la aparición de nuevas profesiones y la capacidad de los roles de negocio de tomar decisiones basadas en los datos proporcionados por la IA. Entre estas nuevas profesiones, más allá de los “data scientists” y programadores, se encuentran las de entrenador de sistemas de Inteligencia Artificial, profesionales que interpreten los resultados generados por la IA, lingüistas, especialistas de campo que puedan dar sentido de negocio a la tecnología u otros que monitoricen que está funcionando de la forma esperada, además de personas especializadas en inversiones en IA y en la seguridad de esos sistemas.

Según la Unión Europea, el 65 por ciento de los alumnos de educación primaria trabajará en profesiones que todavía no existen. Gracias a la Inteligencia Artificial y la robótica se crearán al menos 60 millones de empleos en los próximos años a nivel global.

Al mismo tiempo, existe una disparidad entre los conocimientos y habilidades de la fuerza productiva y las necesidades de las empresas, lo que impide aprovechar al máximo el potencial de la IA y las nuevas tecnologías en este ámbito. Según la UE, el 42 por ciento de sus ciudadanos no cuenta con competencias digitales básicas. Por ello, ha lanzado un ambicioso programa de alfabetización digital que pretende que un 80 por ciento de los ciudadanos de su territorio alcance esas habilidades elementales en 2030.

La Comisión Europea afirma también que el 55 por ciento de las empresas comunitarias tiene dificultades para cubrir las vacantes en IT por la falta de expertos en esta materia. Por otro lado, IBM estima que 85 millones de empleos no podrán ser cubiertos en 2030 por la falta de talento.

Actualmente, nos encontramos con un desajuste entre los programas educativos y lo que demanda el mercado laboral. Se debe, por ello, fomentar la inclusión de formación y capacitación en competencias, habilidades digitales y tecnológicas, de manera transversal a todas las disciplinas educativas, ya que son clave para la empleabilidad y la sostenibilidad de las empresas.

Esas competencias serán claves para un mejor diseño de los algoritmos, que desemboque en una Inteligencia Artificial inclusiva. Los especialistas en IA deben de conocer su responsabilidad ética y social.

La formación humanista en disciplinas científicas y la formación científica en Humanidades son necesarias si buscamos una educación humanista completa que forme a ciudadanos capaces de dar respuesta a los retos de este mundo en constante evolución. Debemos derribar las fronteras físicas del aprendizaje tradicional, innovar tanto en el fondo como en la forma y utilizar el conocimiento para ponerlo al servicio de una sociedad más justa, diversa y sostenible.

La integración de la IA en los programas educativos, la actualización y mejora de las competencias digitales y la formación continua a lo largo de la vida laboral mitigarán los aspectos negativos y potencialmente perjudiciales de la Inteligencia Artificial. Al mismo tiempo que permitirán que se desarrolle su enorme potencial.

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